Capitulo 1 – El Nacimiento

Recuerdo perfectamente ese día: 23 de diciembre. Estaba en el trabajo, ya cerca de mi hora de salida, cuando recibí un mensaje que me cambió todo:
“Nace hoy”.
En ese instante la piel se me puso chinita. No pedí permiso, no avisé nada. Solo tomé mis cosas, salí corriendo y me fui directo al carro. Manejé como loco rumbo al hospital… aunque ahora que lo pienso, no era necesario tanto apuro, porque apenas empezaba todo.
Pero en ese momento no piensas en nada más que en una sola cosa:
ES HOY.
Llegué al hospital y todavía faltaba llenar un montón de hojas, firmar papeles y preparar todo para la labor de parto.
Y entonces pasó algo que no esperaba: me quedé solo.
Por temas de COVID-19 no se me permitió entrar. Me acerqué a la puerta varias veces, tratando de escuchar algo, pero solo alcanzaba a oír murmullos… los doctores hablando como si fuera un día normal, pláticas comunes, quizá para distraer a la paciente.
Mientras tanto yo estaba ahí, con el nervio comiéndome por dentro, las uñas mordidas, la mente imaginando mil escenarios…
Hasta que de pronto se escuchó algo desde la sala:
el llanto de un bebé.
En ese momento no pude hacer otra cosa más que agradecerle a Dios… y llorar.
Minutos después el pediatra se acercó al cristal y me lo mostró.
Era un niño.
La cosa más hermosa que he visto en toda mi vida.
Desde ese día, oficialmente —aunque ya existía desde hace nueve meses en el vientre de su mamá— yo me convertía en PAPÁ.
Hoy, después de varios años, estoy aquí escribiendo esto y compartiendo mi experiencia porque ser papá no es nada fácil. Nadie te enseña a serlo… y tal vez nunca terminas de aprender.
Pero el simple hecho de darlo todo, y verlo crecer día con día con tu amor y tu cuidado, te hace saber que lo estás haciendo bien.
Bienvenidos a este espacio titulado:
“El diario de papá”.
“Nadie te prepara para ese momento.
Puedes leer mil consejos, pero hasta que lo vives lo entiendes.
Ese día nació mi hijo… y también nací yo como papá.”